03 La depuración del agua residual doméstica con sistemas autónomos

Las actividades domésticas que se llevan a cabo de forma habitual en las viviendas: higiene personal, tareas de limpieza, preparación de alimentos, … introducen elementos extraños en el agua y alteran su calidad natural. Esta contaminación provocada por adición de sustancias como la orina, heces, detergentes y grasas requiere de una depuración adecuada que permita que estos residuos sean eliminados, de manera que el agua sea devuelta al medio natural sin provocar ningún daño en los ecosistemas.

A todos los efectos, un saneamiento autónomo reproduce a pequeña escala el funcionamiento de una EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales), donde se depuran las aguas residuales que recogen las redes de saneamiento colectivo. De un modo general, el proceso de depuración que se lleva a cabo en estas instalaciones se basa en la realización de tres tipos de tratamientos que aprovechan las propiedades físico-químicas de los productos contaminantes para conseguir retirarlos del agua:

1. Pretratamiento: son aquellos procesos que se sitúan en cabecera para eliminar residuos sólidos capaces de atascar el sistema (desbaste), arenas (desarenado) y grasas (desengrasado). En el caso del saneamiento autónomo no suele ser necesaria su instalación.

2. Tratamiento primario: pretende, mediante procesos físicos como la decantación, la separación de las sustancias orgánicas e inorgánicas que están suspendidas o son arrastradas por el agua residual.

Esquema de tratamiento primario. Tanque Imhoff.

Esquema de tratamiento primario. Tanque Imhoff.

Esta fracción sólida que se va acumulando debe ser retirada periódicamente por un gestor autorizado para su posterior tratamiento. De entre los posibles dispositivos, los más habituales para los saneamientos autónomos son el tanque Imhoff y, sobre todo, la fosa séptica, cuyo funcionamiento se detallará más adelante.

3. Tratamiento secundario: el siguiente paso en el proceso de depuración persigue la eliminación de la fracción contaminante disuelta en el agua. Para esta función se recurre normalmente a la acción de las bacterias, que se alimentan o transforman las sustancias de desecho.

De entre las tecnologías empleadas en saneamiento autónomo, las más adecuadas al entorno rural gallego, por ser más fáciles de mantener, presentar un menor coste y un menor impacto medioambiental, son las siguientes:

  • Sin consumo de energía eléctrica: humedales de flujo subsuperficial y humedales de flujo vertical.
  • Con consumo de energía eléctrica (muy bajo): filtro intermitente de arena con recirculación, biodiscos y lechos bacterianos.
  • En el caso de zonas muy sensibles, en las que exista el requisito de eliminación de nitrógeno: lecho aireable sumergido.
  • El más común (aunque no se considere un tratamiento propiamente dicho): aplicación subsuperficial (pozos y zanjas de infiltración) cuyo funcionamiento será tratado más adelante.

4. Tratamiento terciario: para reducir aún más la contaminación se recurre al afino de algunas características concretas del efluente para su vertido en zonas sensibles o reutilización en un determinado uso. Dentro de los existentes, el más habitual es la desinfección destinada a eliminar virus y gérmenes el agua. Este tipo de tratamientos no suelen ser empleados en soluciones de saneamiento autónomo.

Perfil de un humedal de flujo subsuperficial horizontal.

Perfil de un humedal de flujo subsuperficial horizontal.

Para proyectar un nuevo sistema de saneamiento autónomo la elección y diseño del tratamiento más adecuado depende fundamentalmente de tres factores: (1) características de las aguas residuales a tratar, (2) terreno disponible para la instalación y condicionantes propios del lugar donde irá ubicada la instalación: geología, hidrología y tipo de suelo que van a recibir el efluente y (3) aspectos reglamentarios impuestos por la Administración hidráulica (Augas de Galicia).

Diagrama de decisión para la elección de la solución de saneamiento autónomo (Elaboración propia – Fuente: US EPA).

Diagrama de decisión para la elección de la solución de saneamiento autónomo
(Elaboración propia – Fuente: US EPA)

A continuación, se describirán las principales pautas para la ejecución, operación y mantenimiento de un saneamiento autónomo básico. Los tres principales componentes de un sistema de este tipo son: el suelo, la zanja de infiltración y la fosa séptica. A pesar de que esta solución de saneamiento es la más extendida en los sistemas descentralizados de todo el mundo, su instalación no es apta para todos los casos, por lo que su adopción dependerá de los resultados de la observación de los aspectos recogidos en el párrafo anterior por parte del proyectista.

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